por Alberto Urtasun

Escocia, Whisky con Hielo.

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Las highlands o tierras altas escocesas, es un lugar de mitos y leyendas, de castillos e historia y sobre todo una de las mejores zonas para escalar hielo en Europa.

Esa historia que también tiene sus paredes porque aquí se comenzó a pinchar el hielo hace cien años y con unas técnicas y dificultades muy superiores al arco alpino u otras montañas de Europa. 

En comparación con Inglaterra, Escocia tiene una orografía, que a pesar de tener montañas de escasa altitud, no más de 1.300m, presenta grandes desniveles y un clima mucho más influenciado por latitudes árticas, permitiendo de esta manera condiciones aseguradas hasta abril. 

El centro neurálgico es el Ben Nevis (1.343m) que representa además, la mayor altura de todo Reino Unido. Su cara norte con cerca de 200 rutas de todas las dificultades, ha sido, es y será la meca del alpinismo inglés y un lugar en el que poder quemar muchas horas de alpinismo de la mejor calidad.

La escalada en el Ben Nevis tiene una características un poco particulares: aproximaciones y descensos largos, pocas horas de luz y principalmente dos; el hielo es algo diferente a lo que estamos acostumbrados porque se genera de gran cantidad de humedad y no de la fusión del agua, lo que acostumbra a un aseguramiento y escalada diferente en muchas ocasiones, y otro aspecto importante es el mal tiempo, tan frecuente que muchas veces el ver el sol se hace cuando menos extraño.

Estos aspectos hacen frenar las ganas de mucha gente, aun así vías como Green Gully, Orion Face, Point Five Gully, The Curtain... son de lo mejor que se puede escalar en todo el país y arriesgándome un poco algunas de las escaladas de esta austera cara norte del Ben Nevis estarán entre lo mejor del viejo continente. 

Existen otras zonas, como la popular Glencoe, con gran cantidad de vías siendo por antonomasia la segunda en el ranking de calidad, en general son rutas más fáciles y menos comprometidas (aunque existe de todo) y más visitadas cuando el mal tiempo se deja notar.

Cercanas a Glencoe y el Ben Nevis hay también lugares más pequeños con un puñado de vías donde poder disfrutar también con el frío y la magia de estas montañas como son el Aonach Beag o el Aonach Mor. 

Como podéis ver la presentación esta hecha pero Escocia, sus rincones, y su hielo sólo se ven superados por una cosa... su whisky y su cerveza que seguro también dejan mella en nosotros, aunque ésta algo más peligrosa.

 

COMO LLEGAR Existen varias opciones, la más barata volar a Londres 10.000-15.000 pts y desde allí viajar en autobús a Fort William. También se puede volar a Glasgow o Edimburgo pero es más caro. Viajar en coche desde aquí es otra opción que nos dará autonomía.
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PUNTO DE PARTIDA Fort William esta situado en un lugar estratégico para movernos y dispone de todo, incluso parte metereológico y material de montaña. La ciudad es pequeña y tranquila.
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MOVERSE Existen autobuses regulares entre las ciudades importantes, para llegar a escalar nos tendremos que mover en autostop o alquilar un coche (caro).
ALOJAMIENTO Los famosos Bed & Breakfast están desperdigados por todas partes. Los YMCA son la opción más barata. En el inicio de la vía normal del Ben Nevis existe un cómodo albergue accesible en coche.

En la cara norte del Ben Nevis hay un pequeño refugio cerrado que hay que pedir las llaves a la federación inglesa de montaña, no sé si actualmente estará abierto. (informarse).

ALGUNAS VIAS

 

Los grados son aproximativos

Ben Nevis:

  • Orion Direct IV/4 400m
  • Zero Gully IV/4 300m
  • Observatory Ridge IV/3 400m
  • Smith’s Route IV/4 150m
  • Tower Ridge V/ 3 600m
  • Green Gully IV/3+ 250m.
  • The Curtain IV/ 5 130m

Glencoe:

  • Amphitheatre Scoop Direct III/4 250m.
  • Findlay’s Rise III/3 250m.
  • Deep-Cut Chimney III/3 500m.
MATERIAL

 

El normal para escaladas invernales, en general las rutas están muy poco equipadas, exceptuando algún clavo desperdigado. Recomendable ropa de calidad para temperaturas muy frías.
ULTIMOS CONSEJOS Mucha atención con el peligro de avalanchas ya que a la nieve le suele costar transformarse, al igual que con los descensos ya que la frecuente niebla puede desorientarnos.