Por Luis Alonso Escalar en las Rocosas Canadienses
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Publicado en Desnivel
Especial Invierno 98/99

 


Luis Alonso en Sea of Vapors

Mes de marzo. Son casi las 2 de la mañana cuando llegamos a Banff en nuestro recién alquilado Pontiac Grand Am. Hace frío, mucho frío. Un alce se está comiendo un jardín. Esto parece 'Doctor en Alaska'... Afortunadamente, en nuestro hotel, el Blue Mountain Lodge, no se han olvidado de dejarnos la llave en el buzón. La habitación es pequeña pero confortable. Dormimos como troncos.

A las 7 de la mañana estamos ya despiertos, las ocho horas de diferencia con España nos tienen un poco desorientados. Tras desayunar damos una vuelta por el pueblo para reconocer el terreno. Las orejas parece que se nos van a caer por el frío, pero conseguimos cambiar dinero, compramos comida y nos pasamos por Mountain Magic Equipment, el punto de referencia en el pueblo para tener información de primera mano sobre las escaladas. Con nuestro destroce de cuerpo, preguntamos tímidamente por algún grado 4 que nos sirva de toma de contacto. Sin dudarlo, nos recomiendan Professor, una via de casi 300 metros en la cara NE del Mount Rundle, muy popular por su cercanía a Banff y muy fácil de encontrar, según nos dicen.

Aparcamos nuestro coche en el parking de Bow Falls pero no vemos ningún indicio que nos indique donde puede comenzar el camino a nuestra cascada. Suerte que el conductor de una camioneta de Mountain Mushers (especialistas en pasear japoneses en trineos de perros) se apiada de nosotros y nos lleva justo hasta el principio del camino, a través de una pista cerrada al tráfico pero que ellos utilizan para sus paseos. La verdad es que esta gente es muy enrollada.

LEJOS DEL PLANETA TIERRA

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Escalando Pilsner Pillar

Tras una media hora caminando por una huella excelente a lo largo del Bow River, primero vemos allá en lo alto las chorreras de hielo que llaman Terminator, The Replicant y Sea of Vapors. En estos momentos esos nombres no son para nosotros nada más que ciencia ficción. Pronto descubrimos nuestro objetivo, que resulta ser una serie de muros más o menos verticales unidos por rampas de nieve, todo ello encajado en una especie de canal. Rápidamente llegamos a la base y mientras nos preparamos me acerco al hielo para probarlo con unos golpes de mi piolet. Pero... ¿qué es esto? Me vuelvo incrédulo hacia Josito y Angel. Este hielo es de otro mundo. Las bajas temperaturas de estos días, de hasta 30º bajo cero, lo han convertido en un material duro y quebradizo, más similar al vidrio que a cualquier otro material conocido por nosotros. Y sobre todo azul, el hielo más azul que recuerdo. En fin, nos ponemos manos a la obra y tras unos largos nos hemos familiarizado con el medio. Es mejor ganchear siempre que es posible, ahorra fuerzas y no rompe el hielo quebradizo. Estamos muy contentos. La escalada y el entorno son realmente agradables. Tras alcanzar el final de la vía rapelamos de los anclajes instalados. Cae la noche. Nuestro primer día de actividad ha terminado muy satisfactoriamente.

En vista de nuestra buena forma, decidimos probar suerte al día siguiente con Carlsberg Column, grado 5, y Pilsner Pillar, de grado 6 y según las guías de Albi Sole y Joe Josephson, máximo exponente en columnas free standing en la zona. Aunque la columna no todos los años toca el suelo, nos han asegurado en Mountain Magic que esta temporada está excepcionalmente gorda. Nos levantamos en cuanto amanece y nos dirigimos hacia nuestro objetivo a toda velocidad... hasta que un policía muy amable nos obsequió con un multazo por exceder el límite de 90 km./h. En fin, aunque el mismo policía nos dijo que no nos preocupáramos de pagar la multa si no teníamos intención de volver a Canadá próximamente, nos resignamos a circular a la velocidad legal.

Desde la autopista observamos la situación exacta de nuestras cascadas. Es muy recomendable tomar esta precaución para no perderse luego entre los árboles. Aparcamos a las afueras de Field, justo bajo nuestras cascadas, y comprobamos que hay varias cordadas en Carlsberg, así que decidimos comenzar con Pilsner. Esto ya es serio, se trata de una columna de unos 35 metros rigurosamente verticales. Me toca ir de primero. Nunca he escalado nada similar. Me vienen a la cabeza las fotos de Damilano sobre esta columna, que he admirado una y otra vez durante todos estos años. Como no queda más remedio, comienzo a escalar, muy suavemente, sin golpear apenas, gancheando con mis piolets en las numerosas irregularidades del hielo. Escalo preparado para sufrir, para agotar mis fuerzas, ¿tendré que colgarme de los piolets?. Los pies van bien en los champiñones que sobresalen. Voy muy concentrado. Un tornillo. Un paso desplomado. Equilibro mi cuerpo. Otro tornillo. Más gancheos. Más tornillos. Hasta que finalmente llego a los puentes de hielo de la reunión. Estoy desconcertado. ¿Ya se ha acabado? Josito subre y rapelamos. Estamos felices. ¡Vamos a por Carlsberg! Me gustan estas cascadas con nombre de cerveza. Aunque están orientadas al norte, no hace demasiado frío.

Carlsberg es un estilo distinto. También muy vertical, requiere más atención a nuestros pies ya que tiene menos irregularidades. Esto mismo hace que sea necesario golpear con los piolets. Josito negocia el largo clave sin problemas. Sentimos una gran satisfacción y paz. Es como si escalando estas cascadas de verticalidad todal hubiéramos atravesado una puerta hacia otra dimensión. Sobre la marcha nos ponemos a planear nuestros siguientes objetivos. Para mañana, Oh Le Tabarnac, y pasado, Weeping Pillar, la cascada que más nos atrae.

CASI COMO EN CASA

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Jose Isidro Gordito a punto de escalar Oh Le Tabernacle

Esa noche tenemos tertulia en el hotel con Hugh e Irene, los dueños del hotel, que tienen visita de unos amigos. Son muy simpáticos y nos hacen muchísimas preguntas sobre nuestras escaladas. A todo el mucho aquí le choca mucho que haya escaladores de hielo en España. Les explicamos que no todo es sol y playa. Hugh, a sus cincuenta y tantos, nos cuenta que es un gran aficionado al trial, y que hace poco ha quedado quinto en una competición en USA. Angel aparece luciendo su camiseta de Megadeth. Como a los locales les resulta difícil pronunciar su nombre, automáticamente pasa a ser Megadeth Man. Esta gente nos hace sentir como en casa.

A la mañana siguiente, tras hora y media de coche, aparcamos cerca de Oh Le Tabarnac, IV, 5+. Contemplándola, me vuelven de nuevo a la cabeza las fotos de Damilano y Perroux. ¿Veremos huellas de oso como ellos?. Huellas de oso no vimos, pero sí de puma, y muy recientes, a juzgar por la nitidez con que estaban marcadas en la nieve recién caida esa misma noche. Numerosas huellas de cabra montés nos dieron una pista de lo que podía estar buscando el puma tan temprano. Hoy la temperatura ha subido bastante. Es el 'chinook'. Además nuestra cascada de hoy está orientada al sur, con lo que tenemos asegurado un ambiente agradable.

Anteriormente esta cascada se escalaba en dos largos, pero es posible hacerla en un solo largo de 50 metros a tope de cuerda, con lo que la vía gana en nivel y estética. El hielo, transformado por el sol, es mucho más plástico. Las hojas de los piolets encuentran anclajes sólidos sin esfuerzo. El inconveniente es que los seguros no son tan sólidos. No se puede tener todo. Esta vía, para variar, es también un auténtico disfrute. Josito la escala también de primero y luego va Angel con la cuerda por arriba. Aunque lleva muchos años sin escalar no se le da tan mal. Eso sí, se queja mucho, pero no le hacemos caso.

MAS "MADERA"

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Largos finales de Polar Circus

Terminada la faena nos acercamos a ver Weeping Wall, a unos 20 minutos en coche más allá de Oh Le Tabarnac, queremos reconocer el sitio para cuando vengamos mañana. Antes de llegar a Weeping Wall paramos a hacer unas fotos a dos cascadas preciosas: Ice Nine y a su compañera Nine (antes llamada Happy Days) que no toca el suelo. Ver Weeping Wall en directo nos tranquiliza bastante, pues comprobamos que la dificultad, especialmente de la parte superior, está a nuestro alcance. Lo que nos preocupa es la temperatura, demasiado elevada incluso al anochecer. En una cascada de su longitud, totalmente expuesta al sur, una temperatura por encima de cero grados significa chorros de agua por todas partes y caída de hielo. En fin, mañana veremos.

Y por la mañana comprobamos, tras las dos horas de coche de rigor, y los diez minutos de aproximación desde el parking, que el calor había hecho de las suyas. El agua corría libremente por la superficie de los muros verticales. Cuando llegamos había ya dos cordadas en el Lower Weeping Wall, siguiendo las líneas más sencillas a derecha e izquierda de la misma, lo que nos dejaba libre nuestro objetivo del Central Pillar, III, 5, 125 m. para enlazar luego, según nuestro plan, con el Weeping Pillar, V, 6, de 155 m. en el Upper Weeping Wall, obviamente mucho menos frecuentado que la parte inferior.

El primer largo de Central Pillar no planteó problema, siendo muy similar a cualquier largo de Freezante, por ejemplo, pero el segundo largo era otra historia. Josito tuvo que vérselas con un muro completamente vertical de hielo bastante irregular totalmente transformado por una auténtica ducha continua de agua fresquita. Gracias a que la temperatura era bastante suave pudimos sobrevivir a semejante baño. Completamente calados, pero sin más contratiempos, llegamos a la base del 'Upper'. 'Esto es pan comido' nos dijimos antes de comenzar, pero eso era hablar más de la cuenta. El día estaba bastante avanzado y el sol aunque velado por una fina capa de nubes, calentaba lo suyo, desprendiendo trozos de hielo de la parte superior que caían arbitrariamente a nuestro alrededor, pero estábamos determinados a subir. Josito comenzó a escalar el primer largo aparentemente sin problemas. La plasticidad del hielo hacía fácil la progresión. De repente comenzó a caer. Ambos piolets se le salieron al traccionar de ellos. Creo que será mejor que volvamos en otro momento. Pusimos pies en polvorosa y nos dirigimos a los rápeles instalados en Snivelling Gully, en el extremo izquierdo de Lower Weeping Wall.

Unas horas más tarde estábamos celebrándolo con unas cervezas en el Rose & Crown, el garito con más marcha de Banff, auténtico centro de la vida nocturna del pueblo. Al día siguiente decidimos tomárnoslo de relax y dedicamos la mañana a visitar las innumerables tiendas de souvenirs que jalonan Banff Avenue. El chinook continuaba y al mediodía, bastante reconfortados por la actividad matutina, nos acercamos a Lake Louise para estirar los músculos en Louise Falls, una bonita cascada con orientación N. que domina el famoso lago Louise. El inconveniente es que suele estar llena de gente a cualquier hora. Por eso decidimos esperar hasta por la tarde cuando todo el mucho se había ido. Lo bueno es que pudimos disfrutar de las luces del anochecer en un lugar privilegiado. Lo malo es que tuvimos que rapelar a oscuras (nos dejamos el frontal abajo).

REGRESO AL FUTURO

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Ice Nine

3 de marzo de 1997. ¡De nuevo estamos en Canadá, un año después y otra vez más en marzo! Ahora tenemos dos semanas por delante y estamos preparados para conocer más de este parque de atracciones de hielo. Desde que comenzó el invierno he estado siguiendo la evolución de las cascadas a través de Internet y por eso sabemos que las condiciones en general son muy buenas, especialmente en la cara N. del Mount Rundle: Sea of Vapors, nuestro objetivo principal, está más gorda que nunca, al igual que sus vecinas Terminator y The Replicant, tanto es así que esta es una de las zonas más frecuentadas este invierno.

Hoy, primer día en Banff, después de echar un ojo con los prismáticos a Sea of Vapors y de limpiarnos las babas heladas que nos han caído por la pechera, nos dedicaremos a resolver algunos pequeños problemillas (todo nuestro material y casi toda nuestra ropa se ha quedado en Londres), haremos algunas compras de emergencia y nos instalaremos en el confortable albergue que también es la sede oficial del Alpine Club of Canada. Ubicado en Canmore, a unos 15 km. de Banff, con más lujos de los que uno está acostumbrado a ver en un lugar para escaladores y con un precio de lo más barato, el 'clubhouse' es el mejor punto de encuentro y de intercambio de información entre escaladores.

Si el primer día nos sentimos felices por estar de nuevo aquí, el segundo realmente no pudimos contener unas lágrimas de emoción cuando de nuevo pudimos reunirnos con nuestros queridísimos petates (uno nunca se da cuenta de lo que aprecia a esos bultos pesados y desagradables hasta que te separan de ellos varios miles de kilómetros). Para celebrarlo preparamos rápidamente nuestro material y nos recorremos los más de cien kilómetros que hay hasta Murchinson Falls, en la zona del Icefield Parkway, que con unos 200 metros de altura y grado 4+ nos parece una buena toma de contacto. El día es estupendo, con nubes y claros y unos -15ºC ¡ideal!. Mientras hacemos kilómetros por la autopista helada el paisaje se muestra invariablemente inhóspito. Bosques, montañas, nieve. De vez en cuando, alguna cascada que no siempre acertamos a reconocer en la guía, ¿estará abierta?.

COMENZAR DE NUEVO

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Bajando de Polar Circus

Al igual que el año pasado, al comenzar, esta primera cascada nos parece hiperdifícil. Durante nuestro entrenamiento en Gredos, Gavarnie y Fournel no hemos encontrado muros tan mantenidos como estos. Como ya somos perros viejos, esta vez no nos desanimamos tanto, pues sabemos que después de un poco de rodaje estaremos aclimadados. El sol del atardecer premia nuestro esfuerzo mientras vamos rapelando de los 'abalakoff' ya instalados. Mientras bajamos al coche se hace oscuro. Durante el camino de vuelta bebemos todo el té caliente de nuestros termos. Llegamos al albergue, cenamos, charlamos un poco con otros escaladores y a dormir. Ha pasado un día típico de las Rocosas Canadienses. Por la mañana, después de apretarnos un desayuno como es debido y de prepararnos el té para los termos, decidimos visitar Upper Falls en Johnston Canyon. Con 30 minutos de aproximación sin apenas desnivel, cuentan con una colección de carámbanos verticales de unos 40 metros que nos van a servir para ponernos las pilas... ¡y vaya que si nos sirven! Tras escalar estos muros por varias líneas tenemos los antebrazos como piedras. Por eso vamos a tomarnos algún descanso y al día siguiente decidimos relajarnos y conocer Canmore aunque no pudimos evitar la tentación de ir a jugar un rato al Canmore Junkyard, unos pequeños muros helados en las afueras del pueblo. Lo bueno que tiene Banff es que puedes elegir escaladas fáciles o difíciles, cortas o largas, cercanas o casi inalcanzables...
SEA OF VAPORS

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De izq. a der.: Terminator, The Replicant y Sea of Vapors
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Jose Isidro Gordito iniciando el tercer largo. Foto: Mark Synott


Warren Holinger en Terminator visto desde Sea of Vapors

Llevamos varios días aquí, nos encontramos fuertes escalando, hemos conseguido montones de información sobre condiciones de todas las zonas, ¿para cuándo vamos a dejar Sea of Vapors? Quizá nos impone un poco ese colgajo de hielo a 700 metros por encima del valle en las sombrías paredes del Mt. Rundle... Quizá hemos leído demasiadas historias de miedo de ascensiones anteriores... Después de hablar con varios escaladores que han estado allí durante los últimos días tomamos la decisión de no demorarlo más. Warren Hollinger y Mark Synott, los héroes del momento en Estados Unidos por su vía en el Polar Sun Spire, nos dicen que también subirán al Rundle con nosotros. Mientras nosotros hacemos Sea of Vapors ellos se encaramarán por Terminator. Nos gusta la idea. Por lo menos la aproximación estará animada.

Al día siguiente, o mejor dicho, esa noche, a las 4 de la mañana nos ponemos en marcha. Tenemos suerte y no hay ningún coche junto al comienzo de la aproximación. Nadie nos pisará la vía. No se por qué hoy hace más frío que ningún día. He traído toda la ropa que tenía. Unos minutos después aparecen Mark y Warren. Juntos comenzamos la subida de más de dos horas a través de un espeso bosque y por laderas empinadas hasta una cueva cerca de la base del muro. Hace mucho frío, seguramente estamos entre -20 y -25ºC y no vamos a ver el sol en todo el día. Tengo tanta ropa que casi no me cabe el arnés. No tengo frío en el cuerpo pero mis pies están helados dentro de mis botas de cuero. A Jose le pasa lo mismo. ¿Serán nuestros guantes sufientemente calientes? Espero que sí. No quiero ir a Zaragoza.

Tras el ceremonial de preparativos nuestros compañeros americanos se van hacia la izquierda, a la base de Terminator y nosotros seguimos de frente hasta llegar justo debajo de Postcriptum, la entrada de nuestra vía. Este primer largo le toca a Jose, lo cual me reconforta. El hielo parece gordo y sólido pero las historias que hemos oído de este primer tramo no son nada tranquilizadoras. Pronto Jose comienza a devorar metros con bastante soltura, como cabía esperar de él, y monta reunión. Corro a reunirme con él y compruebo la buena calidad del hielo. En la reunión estamos eufóricos, lo que se ve por arriba será pan comido si el hielo no cambia de calidad y se mantiene el grosor. El segundo largo no me da mayores problemas y monto reunión. Parece que el Mar de Vapores es un mar tranquilo. Tenemos una vista magnífica de Warren y Mark. Terminator parece impresionante desde nuestro mirador privilegiado. Ellos también parecen disfrutar con la vista que ofrecemos.

Mientras aseguro a Jose me percato de que me encuentro en una especie de embudo. Me temo que voy a ser bombardeado -pensé. Con toda clase de recomendaciones y ruegos para que tratase de no tirar mucho hielo despedí a Jose mientras empezaba el tercer largo. Como era previsible, pronto comencé a recibir los previsibles impactos de los trozos de hielo que Jose desprendía muy a pesar suyo ya que tuvo que atravesar un tramo de hielo bastante frágil. No debí hacerlo, pero alcé la mirada para ver por un momento la evolución de Jose, justo a tiempo de recibir un bofetón de los que hacen época. Un buen trozo de hielo me golpeó en el mentón izquierdo y a pesar del frío intenso pronto noté el calor tibio de la sangre bajando por la cara. ¡Mierda! ¡Parezco novato!

Algo mareado por el golpe, por lo menos pude completar la vía aunque a Jose le tocó tirar el siguiente largo. Cinco rápeles nos dejaron de nuevo en la cueva con los macutos. Los dos americanos que también están bajando de Terminator van a hacer ahora The Replicant. A mí el susto y el dolor de la cara me ha dejado sin ganas de escalar, además necesito una cura urgente ya que cada vez que me río me sangra la herida.

¿DESCANSAR?

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Parte superior de Polar Circus

Bueno, las cosas no van tan mal. Ya hemos escalado la mítica Sea of Vapors y hemos sobrevivido. Ahora, después de un descanso, tenemos otro 'encarguito' para estas vacaciones. Se trata, ni más ni menos, de la superclásica Polar Circus. El año pasado no la hicimos y tuvimos que aguantar unas cuantas charlas de los amigos porque venir a las Rocosas y no hacer Polar Circus es poco menos que imperdonable. Así que unos días después ya con la cara más presentable nos pegamos el madrugón y la paliza de kilómetros correspondiente para zanjar el asunto. La ascensión es bonita y merece la pena ya que se trata de un recorrido bastante largo por una canal muy encajonada, compuesto de una sucesión de muros de hielo relativamente sencillos, conectados por campas de nieve. Sus dificultades técnicas moderadas lo ponen al alcance de muchos escaladores, eso sí, es un recorrido a evitar con peligro de avalanchas.

Tanto Jose como yo quedamos muy satisfechos con este viaje por la variedad y la calidad de las escaladas que realizamos. Los dos largos de Ice Nine, de grado 6, completamente expuestos al sol y con el hielo más plástico que se pueda imaginar fueron un contrapunto a Whiteman Falls otro bellísimo grado 6 con una larga aproximación situado en Kananaskis Country. No muy lejos de esta última, durante los últimos días la zona de Moonlight nos proporcionó un terreno más relajado donde jugar. Las dos semanas han pasado rápidamente, casi sin darnos cuenta. Hemos roto brevemente el silencio del invierno en este lugar remoto. Ese silencio que nos acompaña y nos dice que apenas hemos atisbado una mínima parte de los tesoros helados que guardan estas montañas del otro lado del mundo. Hay que volver...